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XIII Reunión de Cirugía Endoscópica Alicante 2015

BIENVENIDA Queridos amigos,

Para los que organizamos este congreso, es un placer invitaros a participar en él. Seguramente, el rápido desarrollo de la “Cirugía Endoscópica”, ha sido responsable de la gran transformación experimentada en la colectividad quirúrgica en los últimos años. Este cambio revolucionario, ha sido posible gracias al desarrollo tecnológico de los equipos, del instrumental y en especial a la innovación  y perfeccionamiento de los sistemas ópticos.  Además, con la incorporación de los equipos  3D, se está consiguiendo mejorar aún más la percepción de campo y en consecuencia la precisión quirúrgica.

Todo esto ha supuesto un gran ejercicio de concienciación y entrenamiento de los profesionales y un cambio de mentalidad de los pacientes, que nos exigen la aplicación de estas tecnologías inmediatamente.

Se da la circunstancia que durante el transcurso  del congreso de Murcia 2013, y en las encuestas recogidas de los cursos de formación posteriores, nuestros Residentes “Mayores”, vienen percibiendo la “deseada” actualización docente en Cirugía Endoscópica.  Son generaciones que han “nacido” con esta Cirugía implantada en sus centros, pero a veces tienen problemas para resolver “cirugías abiertas”, ya que en algunas patologías su número es escaso.  Nos gustaría tratar este y otros temas en el congreso, y dar protagonismo y respuestas, a las inquietudes de  nuestros “Residentes”. 

En este congreso se presentarán sin duda, los últimos avances tecnológicos. Emplearemos todo nuestro esfuerzo e ilusión,  para  que resulte atractivo. 

“Alicante” es una bellísima ciudad mediterránea, tranquila  y  junto al mar. Su clima en mayo suele ser excelente y su luz muy especial. La ubicación del congreso ofrece un entorno privilegiado para el desarrollo del mismo.  

Os esperamos

Pablo Enríquez Valens
Presidente del Comité Organizador.

La dieta mediterránea, alternativa a la malnutrición y a la obesidad

La dieta mediterránea se alzó como sólida alternativa a la malnutrición y la obesidad, por beneficiosa al basarse en alimentos frescos y evitar grasas saturadas, en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) celebrada esta semana en Roma.

Se trata de una dieta equilibrada, compuesta por alimentos naturales y sanos, basada principalmente en ingredientes de origen vegetal, como cereales, aceite de oliva, frutas y verduras o vino, aunque también incluye carne y lácteos bajos en grasas.

Unas virtudes reconocidas por la Unesco, que la considera un bien Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y ensalzadas por la Reina Letizia en su discurso pronunciado en la FAO ante 170 representantes internacionales.

«La dieta mediterránea tradicional es una dieta sana», explicó a Efe el director de Nutrición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Francesco Branca, que además de los ingredientes saludables destacó el particular modo de comer de los países mediterráneos, con varias personas conversando en torno a una mesa y que se ven unidas por una «cultura gastronómica común».

Una dieta sana es, para la OMS, la mejor manera de luchar contra todas las formas de malnutrición, que amenazan la salud pública a nivel mundial.

De hecho, el motivo de estudiar la dieta mediterránea fue que, alrededor de la década de los cincuenta del pasado siglo, diferentes expertos internacionales quisieron ahondar en las razones por las que los países mediterráneos tenían menos enfermedades cardíacas y que resultaron estar en el generalizado uso del aceite de oliva.

La grasa principal es el aceite de oliva, el ingrediente que marca la diferencia de esta dieta y es que las culturas del mar Mediterráneo utilizan el «oro líquido» en lugar de otras grasas saturadas, un ingrediente que tiene una calidad mayor y mantiene bajo control los riesgos cardiovasculares.

El vino, considerado como la bebida histórica del Mediterráneo, es el acompañamiento natural del menú típico del sur de Europa, una bebida «nutriente, antioxidante, purgante y diurética» que consumían tradicionalmente los campesinos en sus comidas.

El distintivo del vino incluido en esta dieta, que suele ser tinto, es su baja graduación de alcohol y «el modo en que se consume», de manera natural junto con la comida, como una parte más del menú.

Además de ser naturales, los alimentos de la dieta Mediterránea, que fundamentalmente se considera propia de España, Italia, Grecia y Marruecos, son «mínimamente procesados», los azúcares no son refinados y la carne se consume de manera poco frecuente, normalmente una vez a la semana.

Unos hábitos alimenticios que, sin embargo, eran propios de los años cincuenta pero no lo son tanto actualmente.

Hoy en día, la OMS sostiene que la gente consume comida con demasiada carga calórica, grasas saturadas y trans, con exceso de azúcar y sal y con escasez de frutas, verduras y fibra.

Así, Braca estima que las culturas mediterráneas han pasado a creer que los alimentos propios de los países ricos «son mejores que los cocinados por nuestras madres».

Un cambio en el que también han influido los hábitos de la vida propia del siglo XXI, que obliga a comer fuera de casa, tiene una elevadísima oferta de restaurantes de comida rápida y, además, es sedentaria.

Aunque Braca consideró que no se puede ir atrás ni pretender retomar la gastronomía propia de hace 65 años, sí defendió que se puede fomentar este tipo de alimentación, con productos de buena calidad.

Una idea que compartió la Reina Letizia en su discurso, en el que manifestó el compromiso de España por «fomentar la sostenibilidad de la dieta mediterránea tradicional como parte integral de un estilo de vida saludable y equilibrado» que debe combinarse con «hacer ejercicio de forma regular y moderada».